“El viajar es un placer que nos puede suceder”, dice la canción para niños. Fuera por placer o por negocios, viajar siempre conlleva reservas de boletos y hoteles y trámites engorrosos. Como si fuera poco, si vamos a un país donde no hablan nuestro idioma debemos, por lo menos, aprender lo básico. Veremos en este artículo algunos consejos para salir airosos en la tarea.
Algunos recomiendan hacer un curso acelerado del idioma en cuestión. Esto puede ser muy productivo, pero consume tiempo y dinero. Si estáis por viajar en plan de negocios, será una alternativa a tener en cuenta, pues el manejo del idioma probablemente sea fundamental -podría ser la diferencia entre cerrar el trato o no. Si estáis en plan vacacional, por otro lado, un curso acelerado pareciera ser exagerado.
Es fundamental concentrarse en aprender lo básico, pero no en cuanto a estructura de la lengua, gramática y demás. El viajante precisa un conocimiento práctico. Esto es: cómo preguntar dónde tomar el tren, el ómnibus o el metro, cómo pedir una comida, cómo pedir direcciones, registrarnos en el hotel, etcétera.
Es buena idea llevar un diccionario bilingüe de bolsillo, algo no muy sofisticado, que sea fácil de llevar y efectivo. Existen diccionarios hechos especialmente para viajantes, en los que se incluyen las frases más utilizadas por quienes van a tierras ajenas.
Por último, llevar mapas es imprescindible. Los mapas no tienen idioma, salvo por algunos detalles, y nos pueden sacar de apuros más de una vez. Si nos desorientamos fácilmente, llevar un mapa puede hasta salvarnos la vida.














